"Nadie me hablo del raciocinio, la calma, las maneras o la compostura, cuando corría llorando, desamparada, absorvida en un llanto amargo como el de una madre, que ha perdido a su hijo. Nadie me aviso de que esta historia, no tiene intermedios para poder ir al baño o echar una cabezada. El reflejo de nosotros y la tormenta de los pensamientos son inmunes a los corazones rosas. Enfrentarme a uno sólo de mis sentimientos es más difícil que un problema de álgebra escrito en arameo. Puedo correr hacia el otro lado, sin darme cuenta que lo hago sobre una esfera. Maldito tiempo. Ser o ser lo que no se quiere ser. "Evitar"y "esquivar", son calmantes en potencia. Ahora me dedico a no pensar, doy clases para eso, cuando lo que verdaderamente me gustaría es, dedicarme a escribir cartas de amor por encargo. Mi corazón se viste de negro. Mi corazón no late. Mi corazón esta muerto. Pero yo sigo viva, coleando sin sentido, sin nido, sin apenas oído, pero con ruido, mucho ruido. Encenderé un cigarro otra vez y contare las caladas, una vez me dijeron que cada cigarrillo consumía un día de nuestras vidas, por lo que, por esta regla de tres, voy restando latidos. Estoy segura de que si le contase mis penumbras a un psicólogo me diagnosticaría "sensibilidad asesina, vestida de black jack". La reencarnación debería poder comprarse por internet, elegir tu propia vida también".
"Me da miedo pensar en el día que el crepúsculo me cierre los ojos, con un sólo pensamiento. Me da miedo hablar de lo que siento, porque temo que quiebre el último hilo que une mi corazón. No soy nada ya, no lo fui nunca o quizá sólo una vez. A veces mis sentimientos trepan y otras caen como hojas de otoño heridas. Son mis palabras tus palabras, son mis deseos los pensamientos de las mismas. Del árbol caído quedaron las raíces profundas y enredadas, fuertes yedras que se agarran a la vida, al siempre y al amor. Ay amor que despiertas las piedras, ay de aquel que no te sienta. "
A veces no hace falta entender la letra de una canción para entender que dice. Leemos cualquier eslogan y nos evoca una idea, que viene del interior. A veces no te escucho, pero puedo entender que me dices. Leo la prensa sin prestarle atención y puedo sacar,sin grandes esfuerzos, una idea global. Las palabras que suenan lejanas en el metro, como un run, run, cosquilleante, llegan traviesas y se deshacen en el tímpano. Palabras que se vuelven realidades, palabras que quedan en el aire, palabras escritas en paredes que te informan de que hay que girar a la derecha, palabras necias, palabras bellas. Caminando por la calle, ya tarde, pienso en palabras que se hacen dibujos de color encima de mi cabeza, son pequeños sueños que se desvanecen con cada paso. Al mirar la cara de cualquiera, puedo leer sus labios por un segundo, mientras habla por el móvil, oír algo así como..."-quedamos así, te veo des...." mientras sigo caminando y leo "opencor..." que no es lo mismo que "open" abre "cor" corazón. A veces las palabras nos hacen este juego de palabras, sin que nosotros podamos evitarlo. Son más rápidas, más ágiles y a la vez mas soeces. Soez 1.adj. Bajo, grosero, indigno, vil. Y si, las palabras me pueden impresionar y llegar a recónditos e inhóspitos lugares, escondidos en mis entresijos emocionales. Pero las palabras no me hacen estar ahí, escuchando esta canción contigo, sólo por decirlas.
"El verdadero amor está más allá del bien y del mal, del tiempo, de la distancia, de la negación, del olvido, del odio, de la pesadumbre, de la mentira, de la vida o la muerte y de nuestro propio ser"