lunes, 29 de junio de 2009

martes, 2 de junio de 2009

tu frialdad

Parece que ahora las hojas están vacías. Las palabras huecas no tiene ni voz, ni eco, ni siquiera silencio. Esto parece un juego cualquiera y los sentimientos simples se amontonan como papeles encima de la mesa, escritos en un idioma imposible. Las certezas se vuelven débiles al lado de las dudas y esta claro que el verdadero significado se diluye cual agua de mayo. Cabeza pensante hasta rozar el triturado de tomate. La frialdad es evidente, con un peso como juicios de verdad. Podría quedarme horas observando todas aquellas palabras que vuelan con alas en mi cabeza, como gaviotas heridas por un disparo, cayendo empicadas en medio del Océano. Las mañanas acompañan y las noches matan , sobre todo si no estas, difícil para mi, animal nocturno y oscuro. A veces imagino una lista de palabras que nunca te dije y sentados frente les pongo voz pura de demagogia. Pensar es fácil. Hablar no. Dime si es verdad que padeces esta fría frialdad, dime si es verdad que no sientes ni siquiera la felicidad y dime si es verdad que no sueñas conmigo...

el sitio de mi recreo


sábado, 18 de abril de 2009

sábado, 4 de abril de 2009

sun

park & city

I love Bob

pure style

Un tono, dos, tres...

La mente estaba turbia como la poza de café pegada y repegada al fondo del vaso. No podía volar, "flotar" era un estado ahora lejano y extraño. El significado de "nada" cobraba un sentido apabullante. Encendió un cigarrillo aspiro, expiro, gesticulo y trago el humo, como si le alimentase. Las agujas del reloj se mostraban torpes, en el reloj de piel gastada, en aquel estilo de película francesa de los años cincuenta. Todo era poesía. Poesía acabada. Se dirigió a la esquina de aquella calle y en el marco de aquel café antiguo, tuvo pensamientos más rápidos que la velocidad de la luz. Algunos podrían pensar que era un extraño personaje, algunos personajes seguro pensaron que era un extraño. Serian las ocho o quizá las nueve, seria por la tarde. Que más da. Busco aquel papel arrugado en sus asperos bolsillos y lo sacó hecho un nudo, lo deshizo y lo leyó con cierta inseguridad, memorizó aquel número de teléfono o eso intentó. Marco los números 00 789... esperó y toda su vida pasó por delante de sus ojos. Un tono, dos, tres....